Cámara Empresarial de Maldonado

Empresas podrán direccionar impuestos para financiar a CEREMA

Las empresas contribuyentes del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) y el Impuesto al Patrimonio (IP) podrán dirigir el monto de esos tributos  a financiar el Centro de Rehabilitación Física de Maldonado (CEREMA). Esto se debe a que el centro está incluido en la Ley denominada de “Donaciones Especiales”, que le permite recibir donaciones a través de beneficios fiscales.

 

Esta metodología  está bajo la órbita de los Ministerios de Cultura y Economía y permite a los empresarios combinar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con la responsabilidad fiscal. Mediante este mecanismo, casi la totalidad del aporte que se realice a CEREMA, se podrá deducir de los impuestos. Del monto total que se direccione, hasta un 81,25%  será deducido de los tributos

Para apoyar este gran emprendimiento, CEREMA debe expedir recibos los cuales son canjeables por certificados de crédito en la Dirección General Impositiva (DGI). El centro se encuentra en Zelmar Michelini y 3 de Febrero en la ciudad de Maldonado, teléfono 4225 8273. Atiende de lunes a viernes, de 9 a 17 horas.

 CEREMA

Cerema fue fundado el 15 de enero del 2010. Es gestionado por una Asociación Civil sin fines de lucro y es un centro único en el país que está a la altura de los mejores centros de rehabilitación física del mundo.  Se dedica  a la asistencia de jóvenes y adultos con discapacidades de alta complejidad. Cuenta con la tecnología más moderna a nivel mundial, que permite un abordaje integral con equipos multidisciplinarios de profesionales y técnicos.

El centro cuenta con una piscina, equipos de alta complejidad computarizados que permiten desarrollar una rehabilitación neurocognitiva, comunicación alternativa y el equipamiento necesario para la recuperación física o avances significativos en la calidad de vida de los pacientes. “Tenemos un equipo que lee movimientos oculares y permite comunicarse a aquellas personas que están impedidas de hablar y moverse” asegura la presidenta de la ONG, Mabel Plada.

En el centro trabajan 30 personas, las cuales “lo hacen con un compromiso muy importante ya que los salarios no están acorde a las tareas que desempeñan” sostuvo el secretario de la Institución Juan Lladó. El tratamiento de cada paciente es definido por un equipo de profesionales, que como mínimo tiene una frecuencia semanal de 2 a 4 horas 3 veces a la semana.

Cerema fue construido con recursos de la Intendencia de Maldonado. Una vez finalizada la obra, se entregó en comodato a una Organización Civil sin fines de lucro para que se encargue de la operativa. Las autoridades participan en forma honoraria, no así el equipo de médicos y técnicos. El presupuesto mensual para funcionamiento es de 800 mil pesos. La Intendencia hace un aporte mensual de 350 mil pesos y las autoridades se encargan de buscar el financiamiento necesario para completar el presupuesto.

Para la compra del costoso equipamiento tecnológico, la Intendencia dispuso una partida de 65 mil dólares y se gestionó un aporte con la Embajada de Japón de otros 75 mil dólares. El Banco de Previsión Social (BPS), realiza un aporte anual para compra de equipamiento, tecnología u obras de infraestructura.

Una vez inaugurado, se firmó un convenio con la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), con la promesa de que el organismo público colaborara aportando personal médico a cambio de que el centro atendiera a los pacientes de ASSE de forma gratuita. Hoy en día el 50% de los pacientes atendidos son enviados desde el sector público y ASSE colabora con 6 horas mensuales de medico neurólogo, algo que por el volumen de pacientes se transforma en casi testimonial.

Hasta la fecha el centro lleva atendidos a 1700 pacientes provenientes de todo el país. Aquellos pacientes que no son de ASSE, se les pide una declaración jurada de ingresos y luego de acuerdo a cada bolsillo tienen que pagar un porcentaje menor del tratamiento.

“Los avances con los tratamientos son realmente significativos” sostiene Plada y a modo de ejemplo agrega que “atendimos a un médico que durante una operación al corazón hizo un ACV, llego en sillas de ruedas y deprimido. Se fue caminando y al poco tiempo de finalizar el tratamiento estaba dando consulta nuevamente”. Cerema se enfrenta a un gran desafío que es conseguir el financiamiento necesario para asegurar su funcionamiento. Un centro comprometido con el desarrollo de la rehabilitación, especialmente la neurorehabilitación que es la mayor demanda con patologías que son las más discapacitantes. Es un orgullo de nuestro país y un lujo que esté instalada en nuestro propio departamento.